La fiesta de “Alasita: ritualidad al Iqiqu (Ekeko) y a la illa” es una manifestación tradicional de la época prehispánica, que a través de los años ha perdurado manifestándose en la fiesta de la chhalaqasiña, hoy alasita.
La esencia de Alasita se funda a partir de la creencia en la illa (miniaturas) y el Iqiqu (Ekeko) como portadores de fecundidad, fertilidad y reproducción, lo que hoy en día se reinterpreta como prosperidad y abundancia de lo deseado.
Durante la Colonia y el proceso que se conoció como extirpación de idolatrías, el ritual al iqiqu (ekeko) y a la Illa, se practicaba de manera clandestina. Sin embargo, en el siglo XVIII después del rompimiento del cerco a la ciudad de la Paz (1781) resurge y se “oficializa” convirtiéndose en una celebración pública; pero, cambiándose la fecha de celebración del 21 de diciembre al 20 de octubre, y posteriormente al 24 de enero; ésta celebración adquirió también nuevas connotaciones, del trueque se pasó a la compra – venta.
En el siglo XIX esta fiesta ritual se convierte en una feria que mantiene la esencia; pero, con diferentes representaciones, en este periodo los artesanos, productores de miniaturas, cobran un rol importante otorgando a través de su trabajo significado y la creencia de que las miniaturas adquiridas serán las portadoras de prosperidad. Actualmente los objetos en miniatura propios de la modernidad como: vehículos, computadoras, celulares, televisores, radios y otros, están presentes durante esta festividad. Estas nuevas adaptaciones se expresan en la Alasita en una dinámica de cambios y adecuaciones, que se han dado, a la par de la economía de nuestro medio dotándole de continuidad y permanencia en el tiempo.
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